6.- ¿Desde qué punto de vista es útil la bibliografía para los libreros anticuarios?
El librero anticuario, al igual que el bibliófilo y por supuesto el bibliógrafo retrospectivo, aunque cada uno con propóstios diversos, necesitan identificar la pieza que tienen delante. Si se trata de un impreso antiguo necesitan examinar ese ejemplar en su condición de producto tipográfico, editorial, textual e histórico, y por lo mismo tendrán que realizar inevitablemente una consulta atenta a muchas y muy diversificadas fuentes de información, especialmente en forma de catálogos unitarios o colectivos de bibliotecas, de repertorios bibliográficos y de bases de datos automatizadas. Estas fuentes de información permiten el control de los ejemplares conocidos de una determinada edición o de las ediciones conocidas de un determinado texto. Pero el reconocimiento del valor de esas fuentes de información no debe nunca animarles a realizar una consulta desprevenida. Deberán recorrer los catálogos y repertorios no solo con ojo atento sino además con un conocimiento suficiente de las fórmulas descriptivas y de las convenciones metodológicas que están en el origen de esas fuentes de información. No se trata de una tarea rutinaria y sin riesgos. Requiere práctica y un especial sexto sentido bibliográfico.
7.- ¿Participa activamente la B.N en la adquisición de manuscritos, incunables, libros raros? ¿Cuál es su presupuesto?
Sí, las adquisiciones realizadas por la Biblioteca Nacional de España han sido muchas y muy valiosas. Si tomamos como ejemplo el caso de los incunables dichas adquisiciones han motivado la publicación de los apéndices segundo, tercero y cuarto al Catálogo de Incunables de la Biblioteca Nacional en los años 1993, 2002 y 2004. En el caso de los manuscritos se han ofrecido noticia, en artículos y boletines de nuevos ingresos, de las adquisiciones realizadas desde el año 1976 hasta el año 1997.
Carezco de una información concreta respecto al presupuesto destinado para la adquisición de materiales especiales, pero no creo equivocarme demasiado si afirmo que, últimamente, rondará un monto de 1.800.000 euros anuales.
8.- ¿Qué opinión le merece la producción bibliográfica en América del Sur? ¿En el caso del Perú?
Confieso que no dispongo de información suficiente para poder opinar sobre el particular.
9.-¿Cómo es la formación profesional del Bibliotecario y Archivero Español a diferencia del Latinoamericano?
Realmente en España, tras la desaparición de la Escuela Nacional de Documentalista, en los años ochenta del siglo pasado, no ha existido auténtica formación profesional. Existen funcionarios de Archivos y Bibliotecas seleccionados por oposición. No tengo datos concretos sobre la formación de profesionales en Latinoamérica, pero sospecho que no estará lejos de la situación que voy a presentar.
Precisamente este año se celebra el 150 aniversario de la creación del Cuerpo facultativo de Archiveros y Bibliotecarios. Hace unos días, una compañera, para preparar su participación en una mesa redonda sobre la formación profesional, me pidió que respondiera a una encuesta.
Contesté en un caso que consideraba que un “facultativo”, a secas, servía de muy poco, que cada tipo de biblioteca está para responder a una determinada demanda de servicios. Una Biblioteca Nacional, por ejemplo, decía yo, es una institución plural y necesita unos facultativos muy diversificados, sabedores de cual es su misión (utilizaba la palabra intencionadamente) y que, por lo mismo, no doblegasen jamás su opinión profesional frente a ningún tipo de presión política, espuria o utilitaria.
Respecto a los planes de estudios de las actuales Facultades de Documentación y a la pregunta de si esos planes respondían a las necesidades de formación, contesté, rotundamente, que no sirven para las necesidades de las bibliotecas de ayer, en las que yo he trabajado. Forman “manejadores” de ordenadores y bases de datos, pero no hombres y mujeres bibliotecarios o archiveros. No obstante, decía, desconozco cómo serán las bibliotecas y los archivos del futuro, y tampoco sé cómo serán los investigadores, aunque tengo mis sospechas. A lo mejor es eso lo que se necesitará en el futuro: instituciones epimeteicas, y facultativos amnésicos y lábiles.
Decir bibliotecario “humanista” es decir todavía algo, pero decir bibliotecario “digital” no sé qué puede significar, y decir bibliotecario “gestor” tampoco quiere decir mucho. Como ha escrito Neil Harris, eminente bibliólogo, una biblioteca puede morir por el exceso de lugares comunes y ha añadido que otra causa segura de muerte es el hecho de que su catálogo no responda a las necesidades plenas del usuario al que atiende.
En el caso de los bibliotecarios responsables de colecciones históricas es imprescindible un buen conocimiento de las lenguas clásicas, pues de otro modo muchos de los libros que forman el patrimonio bibliográfico y documental se convertirán en libros mudos, o, mejor dicho, estarán hablando a hombres sordos que no los pueden escuchar, como escribía recientemente un periodista español, Juan Manuel de Prada, en un artículo con título muy triste: “Hacia la noche”.
10.- ¿Participa la empresa privada en la recuperación de patrimonio bibliográfico y archivistito relacionado a la historia española?
Por supuesto que algunos bibliófilos han recuperado piezas de nuestro rico patrimonio bibliográfico y documental, puesto que aunque se conserven en sus bibliotecas privadas, pueden ser consultadas por los investigadores e incluso las prestan para grandes exposiciones, pero no podemos hablar realmente de una participación de la empresa privada en tal recuperación.
11.- ¿Que lo inspiró en recopilar una serie de artículos bibliográficos y titularlo El enredijo de mil un diablos?
Lo he contado en mi nota “Al lector”: un editor amigo, Julio Ollero, rebatió mis razones para no aceptar su propuesta de ofrecer un conjunto de mis artículos. Acertó en su previsión puesto que el libro ha recibido muy elogiosos comentarios, particularmente de bibliófilos y libreros anticuarios. Mi título, El enredijo de mil y un diablos, es un homenaje a Antonio Odriozola, pues es el título de un artículo publicado hace años en un libro-homenaje, póstumo, al gran incunabulista. Enredijo es término despectivo de enredo, particularmente cuando designa un montón de hilos, alambres o similares. Odriozola la emprendió en algún momento contra las ediciones imaginarias o fantasmas de las obras de Nebrija. Mi subtítulo, De manuscritos, incunables y raros, y de fondos y fantasmas bibliográficos, proclama la multiplicidad de historias que puede vivir junta a, y con, los libros, un bibliotecario de fondos antiguos. Algunos de los artículos de esta recopilación muestran, simplemente, una forma de ser bibliotecario, forma posiblemente proclive a la extinción. Lo digo con profunda tristeza.
12.- Y ¿la poesía?
Es un tiempo personal debidamente enterrado en el silencio. Un dato, unas amistades, unas palabras posibles, pero sin duda frustradas, que tengo entre los recuerdos depurados. Hoy leo a los buenos poetas.
13.- ¿Qué proyectos para el futuro?
Enlazando con mi comentario anterior, aunque en cierto modo no veo futuro para la formación de profesionales, seguiré trabajando para que el autodidactismo sea posible y riguroso. He preparado la edición anotada de muchos textos clásicos sobre los libros antiguos. Está a punto de aparecer una obra pionera de Oscar Jennings sobre Las primitivas iniciales xilográficas en la Editorial Ollero y Ramos.
Tengo el convencimiento de que un proyecto profesional es realmente un proyecto vital, no un proyecto transitorio, subsidiario de una voluntad política y coyuntural. Gracias a ese convenimiento se encuentra en prensa, en estos momentos mi Catálogo bibliográfico de la colección de incunables de la Biblioteca Nacional de España. Será editada por la propia Biblioteca Nacional y está prevista su aparición para los primeros meses del próximo año. Dentro de unos años celebraremos el tercer centenario de la creación de la Biblioteca Real, luego Nacional. Procuraré estar en el acontecimiento con algunas publicaciones sobre bibliófilos y fondos; sobre historias de sus volúmenes; sobre ediciones, catálogos, desaciertos y robos, etc.
Un proyecto a largo plazo, en el que ya hace tiempo trabajo, es la construcción de un inventario de Manuscritos con pinturas de las bibliotecas españolas.