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Exclusivo desde España: Fermín de los Reyes
Por Mercedes Balcázar
Exclusivo desde España: Fermín de los Reyes
Por Mercedes Balcázar
España, país de Reyes Bibliófilos, así se refería el librero Juan F. Pons durante el curso de verano en la Universidad de Zaragoza en el año 2004. Es que en España no solo se ha desarrollado la Bibliofilia como significado de amor y culto a los libros, también se ha incrementado el interés de estudiantes, profesionales, libreros, coleccionistas y público en general de formarse en el conocimiento del libro antiguo, la legislación sobre patrimonio bibliográfico, valoración, tasación entre otros cursos de interés. Desde hace varios años, ya son varias universidades ibéricas que han incluido en su curricula estos cursos, y son muchos los profesionales capacitados y con autoridad para enseñar esta materia. Uno de estos centros de enseñanza es la Universidad Complutense de Madrid quien goza de privilegio de tener a uno de los mejores docentes, especialista en el estudio doctrinario y jurídico del impreso antiguo; Fermín de los Reyes Gómez, madrileño de nacimiento, apasionado también al libro antiguo desde su formación de docente, no declarado bibliófilo hasta hoy, amigo de libreros, buscador incansable de rarezas para su estudio bibliográfico, autor de varios títulos entre otras aficiones bibliográficas nos concede una entrevista exclusiva y nos da una mejor visión sobre impresos antiguos.
Quienes hemos tenido el gusto de recibir y compartir sus conocimientos, consideramos que es un versado del tratamiento del libro antiguo y un excelente docente.
1.-¿Cómo y cuándo se inicia su relación con el libro antiguo?
Mi relación comenzó hace veinte años cuando empecé a colaborar, siendo alumno de tercer curso de Filología Hispánica, con el Proyecto Tipobibliografía Española, dirigido por el Dr. José Simón Díaz. Por aquel entonces se estaba iniciando la recopilación de impresos españoles del siglo XVI y me encargaron revisar el catálogo de la Biblioteca Nacional de Francia, del Senado de España y de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense; tras la revisión aporté más de quinientas fichas. Pero donde pude ver y manejar los libros por vez primera fue en el Seminario Conciliar de Madrid, que deposita cerca de ciento cuarenta ediciones españolas del XVI. El característico olor de los depósitos y el placer de la búsqueda y localización de ejemplares me inclinaron a dedicarme al libro antiguo. Poco después, a instancias del Dr. Simón Díaz, comencé a elaborar la tipobibliografía de Segovia y, desde entonces, me he dedicado al libro antiguo en sus diversos ámbitos.
2.-¿Desde cuándo se incluyó académicamente el estudio de impresos antiguos en la Universidad?
En la Universidad Complutense, desde comienzos del siglo XX, puesto que los estudios de la extinta Escuela Superior de Diplomática (1856-1900) pasaron a dicha universidad. En la Facultad de Filología ha habido, por lo tanto, asignaturas de Bibliografía e Historia del libro. Después, en las escuelas y facultades de Biblioteconomía y Documentación, creadas en los años 90, se ha estudiado la asignatura de Bibliografía, que incluye también la Historia del libro. Así pues, hay una larga tradición, aunque se centra fundamentalmente en la Complutense de Madrid.
3.-¿Qué importancia tiene la enseñanza de la Bibliografía, Historia del libro, Libro antiguo y Patrimonio bibliográfico en España?
En España, como en otros países, el patrimonio bibliográfico que se conserva es extraordinario. Por lo tanto, es precisa la formación de profesionales que conozcan tanto las características como el tratamiento de dichos materiales.
Sin embargo, la formación no ha sido suficiente, ha habido mucho autodidactismo, por lo que en la Facultad de Ciencias de la Documentación de la Universidad Complutense hemos prestado más atención al libro antiguo en los nuevos planes de estudio (Plan Bolonia), con asignaturas como Fondos bibliográficos antiguos o Historia de la cultura escrita, en el Grado, con una especialidad en Patrimonio bibliográfico en el Máster (con asignaturas como Patrimonio bibliográfico en bibliotecas, Difusión del patrimonio, Análisis material del libro antiguo, Tipología y estructura del impreso antiguo, Codicología…) y también con una línea de Doctorado. Hay que añadir que contamos en la universidad con una de las mejores bibliotecas de España, la Biblioteca Histórica “Marqués de Valdecilla”, y estamos estableciendo convenios con otras bibliotecas nacionales, por ejemplo, la de Perú, y la de España. Incluso tenemos alumnos de otros países, tanto de Hispanoamérica como de Europa.
Estamos convencidos de que una buena formación de profesionales, no sólo bibliotecarios, sino también libreros, en estos temas redundará en beneficio del patrimonio bibliográfico.
4.-En su obra: El libro en España y América: Legislación y censura (Siglos XV-XVIII) de qué forma se extendió y aplicó en América? ¿Existió censura previa?
En América, como territorio de la corona española se aplicó la legislación de forma similar, teniendo en cuenta la diversidad de años en que se introdujo la imprenta en los distintos territorios. Desde fechas tempranas se prohíben los libros de caballerías y similares y también se establecen sistemas de censura previa, primero en México, a cargo del Arzobispo (lo que se decide en el Primer Concilio Provincial de 1555), luego en Perú, como se ve, por ejemplo, en la Doctrina cristiana y catecismo, impresa en Lima en 1584, donde participaron el rector del Colegio de la Compañía de Jesús y uno de los secretarios de la Audiencia. Por lo tanto, el control fue similar al de la metrópoli, quizá más fácil al tener menos imprentas. A esto hay que añadir el control que siempre se tuvo de los libros de tema americano, que debían ser revisados por el Consejo de Indias desde 1556. En esto, como en otros asuntos, la situación fue similar.
En América, como territorio de la corona española se aplicó la legislación de forma similar, teniendo en cuenta la diversidad de años en que se introdujo la imprenta en los distintos territorios. Desde fechas tempranas se prohíben los libros de caballerías y similares y también se establecen sistemas de censura previa, primero en México, a cargo del Arzobispo (lo que se decide en el Primer Concilio Provincial de 1555), luego en Perú, como se ve, por ejemplo, en la Doctrina cristiana y catecismo, impresa en Lima en 1584, donde participaron el rector del Colegio de la Compañía de Jesús y uno de los secretarios de la Audiencia. Por lo tanto, el control fue similar al de la metrópoli, quizá más fácil al tener menos imprentas. A esto hay que añadir el control que siempre se tuvo de los libros de tema americano, que debían ser revisados por el Consejo de Indias desde 1556. En esto, como en otros asuntos, la situación fue similar.
5.- ¿Cuál es su relación con los libreros anticuarios?
Aunque no me prodigo mucho, tengo buena relación con algunos de ellos, son profesionales que conocen muy bien el mundo del libro y que en muchas ocasiones tienen acceso a ejemplares muy raros.
6.- ¿De qué forma piensa usted que contribuyen los libreros anticuarios en la docencia sobre el estudio, valoración y tasación del libro antiguo?
Los libreros aportan su experiencia y una visión distinta a la de los profesionales de las bibliotecas o a la de los investigadores. Conocen perfectamente el mercado y pueden ayudar a una de las tareas que al resto nos resulta más compleja, la de la tasación. Por eso suelo contar con algunos para impartir clases, sobre todo en el curso de verano “El libro antiguo”, lo mismo que en otros cursos, como el que dirige el profesor Pedraza sobre valoración y tasación.
Los libreros aportan su experiencia y una visión distinta a la de los profesionales de las bibliotecas o a la de los investigadores. Conocen perfectamente el mercado y pueden ayudar a una de las tareas que al resto nos resulta más compleja, la de la tasación. Por eso suelo contar con algunos para impartir clases, sobre todo en el curso de verano “El libro antiguo”, lo mismo que en otros cursos, como el que dirige el profesor Pedraza sobre valoración y tasación.
7.-¿Cuál es la situación actual de la normatividad del patrimonio bibliográfico y documental? ¿Existe un catalogo colectivo?
En España sigue vigente la Ley 16/1985 de Patrimonio Histórico español y el Real Decreto 111/1986 de desarrollo parcial, aparte de la legislación particular de las comunidades autónomas. Dicha Ley regula aspectos del patrimonio bibliográfico y documental como son su protección, accesibilidad, transacciones, fiscalidad, etc. Es una Ley que va a ser modificada, pero que ha impulsado la protección y, sobre todo, el inventario del patrimonio. En este sentido, la Ley exige la elaboración del Catálogo Colectivo del Patrimonio Bibliográfico, que ha supuesto la catalogación de casi ochocientas bibliotecas y la inclusión de más de dos millones y medio de ejemplares en casi novecientos mil registros. Está al servicio de los usuarios en la web (http://www.mcu.es/bibliotecas/MC/CCPB/index.html) y es una magnífica herramienta para el control del patrimonio. La Ley también regula el derecho de tanteo de la Administración para adquirir patrimonio. Pero, ante todo, es una ley que pretende facilitar el acceso de estos materiales a los ciudadanos manteniendo el equilibrio con su conservación.
En España sigue vigente la Ley 16/1985 de Patrimonio Histórico español y el Real Decreto 111/1986 de desarrollo parcial, aparte de la legislación particular de las comunidades autónomas. Dicha Ley regula aspectos del patrimonio bibliográfico y documental como son su protección, accesibilidad, transacciones, fiscalidad, etc. Es una Ley que va a ser modificada, pero que ha impulsado la protección y, sobre todo, el inventario del patrimonio. En este sentido, la Ley exige la elaboración del Catálogo Colectivo del Patrimonio Bibliográfico, que ha supuesto la catalogación de casi ochocientas bibliotecas y la inclusión de más de dos millones y medio de ejemplares en casi novecientos mil registros. Está al servicio de los usuarios en la web (http://www.mcu.es/bibliotecas/MC/CCPB/index.html) y es una magnífica herramienta para el control del patrimonio. La Ley también regula el derecho de tanteo de la Administración para adquirir patrimonio. Pero, ante todo, es una ley que pretende facilitar el acceso de estos materiales a los ciudadanos manteniendo el equilibrio con su conservación.
8.-¿Existe un procedimiento de inscripción y registro de las colecciones privadas?
El Catálogo Colectivo del Patrimonio Bibliográfico Español tiene como una de sus propiedades la catalogación de las colecciones privadas, tanto las eclesiásticas como de los particulares. De esta forma se puede tener un control de una parte importante del patrimonio, que también queda así accesible. Además, los propietarios o poseedores de los bienes considerados como patrimonio, tienen que notificar a la Administración la existencia de dichos objetos antes de venderlos o transmitirlos a terceros. Lo mismo ocurre con las entidades que comercian con estos bienes, que deben tener un libro de registro de las transmisiones que realicen, donde anotan“los datos de las partes intervinientes en la transmisión del objeto y se describirá éste de forma sumaria, con especificación de su precio”.
9.-¿Qué seguridad les otorga el Estado Español a través de las Instituciones responsables a los coleccionistas privados y librerías anticuarias que posean libros y documentos antiguos?
Hay una doble vía, según el caso. Si las bibliotecas están incluidas en el Catálogo Colectivo, se garantiza la privacidad poniendo únicamente “Ejemplar sin permiso de difusión. Biblioteca privada”. También, a través del Catálogo Colectivo se puede proteger a estos bienes de los posibles robos, por lo que las Fuerzas de Seguridad (Policía Nacional y Guardia Civil) disponen de brigadas especializadas en estos delitos. Recomiendo la visita a la página web de la Guardia Civil (http://www.guardiacivil.org/patrimonio/default.jsp) para poder tener más información sobre el asunto.
10.- ¿Se han dado situaciones de incautaciones a colecciones privadas, librerías anticuarias y casas de subastas? De acuerdo a la legislación de patrimonio bibliográfico y documental, ¿en qué casos se dan?
Se han dado casos de paralización de subastas públicas ante la denuncia de que alguno de los libros podía ser robado. La legislación también prevé el caso del depósito de los bienes en centros públicos si hay causas que ponen en peligro su conservación, incluso su expropiación forzosa, pero no tengo noticia de que se hayan aplicado estos artículos para el patrimonio bibliográfico.
11.-Si fuera el caso que un coleccionista o librero adquiere un libro o documento de buena fe, posteriormente se detecta que perteneció a un archivo de alguna institución pública, ¿qué procedimiento establece las normas vigentes sobre patrimonio bibliográfico?, ¿se le debe atribuir alguna responsabilidad penal?
Se han dado casos recientes, pero la dificultad, en ocasiones, es identificar con exactitud la procedencia, lo que a veces no es fácil. Si se va a proceder a una subasta, se paraliza ésta hasta que se aclare la situación. Si se ha procedido a la venta, se ha llegado a recuperar los libros que se habían vendido y comprado de buena fe, aunque se han devuelto a sus nuevos propietarios. En principio la actuación policial recaería sobre los infractores, pero el problema no está tanto ahí, sino en la posible responsabilidad del vendedor. Es un tema complejo, porque cuando se actúa de buena fe tanto el vendedor como el comprador son partes perjudicadas. Hay un caso de hace unos años, el hurto de libros del Seminario Conciliar de Cuenca, que llevó a la Guardia Civil a recuperar los libros que se habían vendido en pública subasta, si bien hubo que devolverlos después.
Se han dado casos recientes, pero la dificultad, en ocasiones, es identificar con exactitud la procedencia, lo que a veces no es fácil. Si se va a proceder a una subasta, se paraliza ésta hasta que se aclare la situación. Si se ha procedido a la venta, se ha llegado a recuperar los libros que se habían vendido y comprado de buena fe, aunque se han devuelto a sus nuevos propietarios. En principio la actuación policial recaería sobre los infractores, pero el problema no está tanto ahí, sino en la posible responsabilidad del vendedor. Es un tema complejo, porque cuando se actúa de buena fe tanto el vendedor como el comprador son partes perjudicadas. Hay un caso de hace unos años, el hurto de libros del Seminario Conciliar de Cuenca, que llevó a la Guardia Civil a recuperar los libros que se habían vendido en pública subasta, si bien hubo que devolverlos después.
12.- ¿Qué importancia tiene las fuentes bibliográficas para la identificación de impresos antiguos?
Los repertorios bibliográficos incluyen las descripciones, a veces muy detalladas, de todo tipo de impresos, en especial las tipobibliografías, cuyos autores han realizado un gran esfuerzo para la descripción a partir de la revisión de varios ejemplares de una edición. Por lo tanto, las fuentes bibliográficas son de extraordinaria importancia para el correcto análisis e identificación de los impresos, dado que los ejemplares pueden presentar múltiples variantes.
13.- ¿Desde cuándo se imparte el curso sobre estudio, tratamiento y valoración del Libro antiguo en la Universidad? ¿Qué convocatoria tiene actualmente?
El curso “El libro antiguo” de la Escuela Complutense de Verano se imparte desde 2005, ya ha tenido cinco ediciones y la convocatoria es anual, siempre en el mes de julio, cien horas, y abierto a todo tipo de personas interesadas. Una de sus ventajas, además, es que la Fundación Carolina otorga becas para ciudadanos americanos, lo que propicia que todos los años haya varios alumnos procedentes de países carentes de formación en este ámbito, algunos de ellos buenos profesionales, lo que favorece el intercambio de información y de experiencias.
14.-¿Existe alguna diferencia entre la valoración y tasación del libro antiguo entre bibliotecarios y libreros anticuarios?
Desde luego, hay que distinguir entre valoración y tasación y, en este último caso, depende de los objetivos. La valoración, en principio, debe ser la misma, se trata de conocer todos los valores de los libros, desde los intelectuales a los materiales. Puede cambiar la tasación, según sea comercial o con otros fines. En el caso de los libreros anticuarios la pretensión es la venta a un precio cerrado, mientras que las casas de subastas harán una tasación algo más baja para que los clientes puedan pujar, lo que puede suponer que el precio final sea bastante más alto. Los bibliotecarios realizan la tasación con el objeto de facilitar la información para asegurar la biblioteca o bien para los seguros de las piezas en caso de préstamo. Así, los precios no tendrán en cuenta el mercado, por lo puede que no se aproximen a un valor comercial.
15.-¿Qué aportan los coleccionistas, bibliófilos y libreros anticuarios a la educación y cultura en España?
La labor de los bibliófilos ha sido, y es, muy importante para la formación de importantes bibliotecas, muchas de ellas especializadas, que han reunido obras dispersas por todo el mundo, lo que supone un arduo trabajo que requiere de conocimiento, de mucho tiempo y, desde luego, de medios económicos. Con frecuencia esas bibliotecas pueden pasar a manos del Estado, con lo que esa labor redunda en beneficio del resto de ciudadanos y, si no es así, vuelven al mercado. Sólo hay que recorrer la historia de las bibliotecas para valorar la gran aportación de muchos bibliófilos a nuestra cultura. Quiero recordar aquí casos recientes, como la donación de la magnífica biblioteca del Dr. Francisco Guerra a la Universidad Complutense, con gran número de ejemplares únicos en España; o la formación de la Biblioteca Regional de Extremadura a partir de la colección del bibliófilo extremeño D. Joaquín González Manzanares, cuya ilusión de ver una mayor utilidad a su biblioteca se está viendo cumplida.
Por otra parte están los profesionales de libros, que hacen de intermediarios, buscan ejemplares por todo el mundo y los más importantes elaboran unos magníficos catálogos que suelen ser unos muy buenos instrumentos de identificación. Puedo recordar el Manual del librero hispanoamericano de Palau, los trabajos de Vindel o los magníficos catálogos que, en la actualidad, elaboran libreros como Blázquez, Bardón, Berrocal, Clavería (Els llibres del Tirant) y otros. En bastantes casos los libreros ofrecen sus libros a bibliotecas públicas, lo que supone una buena fuente de adquisición de piezas que luego servirán para el estudio y la investigación. Por cierto, recomiendo el libro que acaba de publicar Francisco Mendoza, El mercado del libro antiguo en España visto por un bibliófilo (Madrid: Arco/Libros, 2009) para profundizar en estos asuntos.
16.-¿Cuál es su punto de vista sobre la relación que debe existir entre bibliotecarios y libreros anticuarios? ¿Usted cree que vulnera la ética profesional del bibliotecario?
En principio no hay nada que vulnere la ética profesional si la relación es la que se espera de ambas partes, esto es, de colaboración con objeto de incrementar los fondos de una biblioteca, por una parte, y el buen desarrollo de su negocio, por la otra. Los libreros tienen acceso a unos libros a los que el bibliotecario no suele llegar, por lo que la relación ha de ser de confianza, dado que los anticuarios son buenos profesionales.
17.- ¿Considera usted que las NORMAS DE CONDUCTA ÉTICA PARA BIBLIOTECARIOS DE LIBROS RAROS, MANUSCRITOS, Y FONDOS ESPECIALES, CON DIRECTRICES PARA LA PRÁCTICA INSTITUCIONAL EN APOYO DE LAS NORMAS, 2ª edición, 1992, se cumplen en España? ¿Son válidas estas Normas para ser aplicadas en Latinoamérica?
Hay que tener en cuenta la diversidad de bibliotecas que tienen fondo antiguo en España: escolares, públicas, eclesiásticas, de instituciones culturales, universitarias, etc. Así pues, no sólo hay bibliotecarios profesionales, sino también personas que se encargan de la biblioteca, lo que supone una notable diferencia. En el primer caso las normas se suelen seguir, con excepciones, como es lógico. En el segundo hay dificultades por la ausencia de formación, por la falta de disponibilidad, por las condiciones de conservación, etc. Hispanoamérica no puede ser una excepción, pero creo que, como en tantos lugares, también ha de ser prioritario el conocimiento del patrimonio mediante catálogos colectivos, la preservación y, cómo no, la mejor formación de los profesionales.
18.-¿Cuál es su próxima publicación?
Tengo un libro en prensa, un repertorio de historias de la literatura española desde 1754 a 1936 (saldrá en las Prensas Universitarias de Zaragoza) y estoy preparando una monografía sobre la imprenta segoviana, la primera que hubo en España, en 1472, desde sus orígenes hasta 1900, que reúne numerosos datos extraídos de documentos y que publicará la editorial Calambur.
Sobre el autor:
Actualmente es el Vicedecano de Ordenación Académica, Investigación y Biblioteca de la Facultad de Ciencias de la Documentación de la Universidad Complutense de Madrid, Doctor en Filología Hispánica y Magíster en Industria Editorial, director del curso “El Libro Antiguo: características, identificación, descripción, preservación y valoración”, de la Escuela Complutense de Verano (2004-2009). Ha participado como miembro del jurado, en calidad de miembro de la Asociación Española de Bibliografía, de reconocidos Premios otorgados por el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua y por la Biblioteca Nacional de España.
Durante 1998 al 2004, dirigió la revista Pliegos de Bibliofilia, con 28 números publicados, actualmente es director de la colección Patrimonio Bibliográfico Complutense, de la Editorial Complutense.
Una de sus obras más valoradas es “El libro en España y América. Legislación y censura (ss. XV-XVIII)”, publicada en el año 2000, después de cinco años de intensa investigación, la cual sirvió como base elemental para que se imparta el curso: “Legislación y Censura del Libro Antiguo: el caso del libro español”, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, en el año 2008.
Ha publicado 6 libros, 6 ediciones, unas 30 aportaciones en obras colectivas y más de 40 artículos, todos ellos relacionados con la historia del libro y con la Bibliografía
Durante 1998 al 2004, dirigió la revista Pliegos de Bibliofilia, con 28 números publicados, actualmente es director de la colección Patrimonio Bibliográfico Complutense, de la Editorial Complutense.
Una de sus obras más valoradas es “El libro en España y América. Legislación y censura (ss. XV-XVIII)”, publicada en el año 2000, después de cinco años de intensa investigación, la cual sirvió como base elemental para que se imparta el curso: “Legislación y Censura del Libro Antiguo: el caso del libro español”, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, en el año 2008.
Ha publicado 6 libros, 6 ediciones, unas 30 aportaciones en obras colectivas y más de 40 artículos, todos ellos relacionados con la historia del libro y con la Bibliografía
